sábado, 21 de febrero de 2015

Belvís de La Jara



BELVÍS DE LA JARA.

A quien por primera vez contempla Belvís desde las afueras, le sorprenderá la esbelta torre que sobresale del pueblo y la sucesión de encadenados y moteados cerros de olivos que lo circundan. Puestos a imaginar, uno podría pensar  que esa vieja y recatada  dama con el reloj parado se empina sobre los tejados para distraerse con el trasiego aceitunero, o simplemente quiere escuchar el croar de las ranas del Tamujoso, o por qué no, deleitarse con el olor a chocolate con  churros del cercano Bar Belvís.  A nosotros, que nos gusta callejear y dejarnos sorprender al azar, tenemos la sensación que tampoco escapamos a su curiosidad. Desde cualquier punto del pueblo nos sentiremos observados por ella. Ninguna de nuestras  sorpresas pueden escapar a esa campanil mirada que  conoce en detalle cada calleja, cada plazuela, cada balcón o ventana de pudorosas cortinas, cada historia de viejos o nuevos lagares, tejares u otras industrias en desaparición o ya desparecidas.

En nuestra visita lo más inimaginable puede hacerse  real; un viejo y glamoroso  auto americano al que olvidado se le hundió la cochera, una vieja moto de época cubierta de polvo y olvido  junto al hogar, un ratón a la espera de descargar un martillazo contra el gato de la esquina…En fin secuencias que solo un pueblo con tan amplia  y rica historia puede depararnos y que nos satisface compartir con vosotros.




Parroquia de San Andrés-Siglo XVI





Altar mayor

Nuevo retablo, inaugurado en 2014














Escultura de Don Fernando "de La Jara" y Jiménez de Gregorio

Dedicatoria a Don Fernando Jiménez de Gregorio
















Poéticos signos en una fachada













El herrero, Carlos Muñoz Pinero



Encuentro con nuestro amigo Miguel Méndez Cabezas


3 comentarios:

  1. la primera vez que vine en espana duerme en un hotel de belvis.
    me alegre ver que se fue la gripa
    besos de tu prima y gracias por estas fotos

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  2. Un encanto de pueblo. Maravillosas imágenes, que nos ayudan a percibir, hasta los olores de cada rincón. Como si el tiempo se hubiera adueñado de los objetos y los objetos vencieran el paso del tiempo. En cada casa, en cada ángulo de cada una de las instantáneas se percibe la cadencia con la que transcurre la quietud de Belvís de la Jara.


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    1. Disculpa nuestra tardanza en responde a tu comentario. En tu caso, quizá por despiste se nos había pasado leerlo. Nos congratula contarte como seguidora, más con esa lírica tan hermosa con que describes las fotos de Belvís. Esperamos seguir despertando tu interés en el futuro.

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