jueves, 15 de noviembre de 2018

La Ciudad de Vascos




LA CIUDAD DE VASCOS – Raúl Paniagua Díaz 
(Artículo extraído de "Cuadernos de La Jara").



En este artículo nos acercamos al yacimiento de Vascos, una ciudad hispanomusulmana ocupada durante los siglos IX y XII d. C, y declarada monumento histórico-artístico en 1932. Está ubicada en la parte occidental de la actual provincia de Toledo, en el término municipal de Navalmoralejo; donde se encuentra en la actualidad el “Centro de Interpretación” con vídeos, paneles explicativos y exposición de piezas obtenidas en los trabajos de excavación.

 Conocido por los habitantes de las poblaciones cercanas, había sido utilizado desde finales de la Edad Media y durante la Edad Moderna como lugar de pastoreo y de realización de actividades agrícolas. De esta forma, los restos musulmanes sufrieron determinadas alteraciones que dificultaban su identificación. En este contexto comenzaron en 1975 las excavaciones arqueológicas, financiadas desde los años ochenta por la Consejería de Educación y Ciencia, y dirigidas por el Catedrático de la Universidad de Castilla- La Mancha Ricardo Izquierdo Benito.

El nombre de la ciudad en época musulmana ha sido muy discutido. Hoy parece claro que fue Nafza (ocupada por la tribu del mismo nombre), perteneciente a Basak, uno de los tres distritos territoriales de Talabira (Talavera de la Reina). Al abandonarse, fue el nombre del territorio el que se mantuvo en la tradición, identificándose finalmente con la ciudad y derivando en el término actual “Vascos”. La ciudad estaba ubicada en una zona apartada, de difícil acceso y rodeada por el río Huso. Fue fundada en torno a finales del siglo IX d. C, con el objetivo de control del territorio.

En aquel contexto histórico de Guerras Civiles dentro de Al-Andalus, conocido como la “Primera Fitna”, muchas zonas rurales como esta (ocupadas por beréberes) se fortificaron. En Vascos, parece que lo que primero que se construyó fue un pequeño fortín militar dependiendo del poder omeya de estirpe árabe que residía en Córdoba, la capital del Emirato. Reciben nombres como husun o hisn dependiendo de su importancia. Posteriormente se convirtió en Alcazaba cuando el asentamiento se amplió, construyéndose toda la ciudad, acto que implica un nuevo estatuto político y jurídico, con necesidad de que gente nómada de la zona o emigrantes, se instalasen allí y adoptasen la forma de vida urbana. Posiblemente esto ocurrió en Vascos durante los gobiernos del primer califa de Al-Andalus, Abd al-Rahmán III o su hijo Al-Hakam II (entre los años 930 y 960 d. C). Durante el periodo siguiente de las Taifas, durante el siglo XI, Vascos perteneció al reino de Toledo, en la frontera con su enemigo reino de Badajoz. Y con ese clima de enfrentamientos, que se incrementó con la presión cristina por el Norte, su papel militar se incrementó. Finalmente, el centro pasó al poder castellano-leonés en las mismas fechas (1085 d. C) en que el Rey toledano Al-Quadir pactaba con Alfonso VI la capitulación y entrega de todos sus territorios. En consecuencia, la población musulmana debió evacuar la zona con todas las pertenencias que pudieron transportar.

Vamos a ver a continuación las distintas zonas en que se dividía la ciudad de Vascos, partiendo de sus dos partes principales. La de la ciudad propiamente dicha, que estaba dentro de las murallas, la Madina (“ciudad” en árabe), en cuyo interior se encontraba la principal construcción, la Alcazaba, llamada después por los cristianos “Alcazar”, y la ciudad que se extendía fuera de las murallas ; aunque todavía casi sin excavar, y siempre mal conocida por sus restos más modestos y peor conservados.

La Madina de Vascos ocupaba en total unas 8 Ha. Estaba delimitada por una muralla construida en piedra y tapial, adaptada a la irregular orografía del terreno, y coronada por torreones cuadrangulares. Tenía una orientación Norte-Sur, flanqueada por cuatro puertas (dos conservadas, la Sur y la Oeste) y cuatro pequeños “portillos” o pequeñas aberturas en el lienzo de muralla para funciones de evacuación de basuras y agua de lluvia, y no demasiado visibles al exterior. Por su variada forma constructiva, parece claro que la muralla se realizó en poco tiempo, por cuadrillas distintas que trabajaban a la vez. Dentro de esta Madina se encontraba la Alcazaba, el centro del poder político-militar, en la zona más alta del lugar, en el extremo noroeste de la ciudad, junto al río Huso. Fue remodelada y ampliada varias veces (todavía se distinguen los recintos diferenciados en su interior); especialmente durante los últimos decenios de ocupación islámica, cuando fueron construidos muchos pequeños recintos para el alojamiento de tropas militares. También en esos momentos finales fue cuando se construyó dentro de la Alcazaba la Mezquita “mayor”.

Con la conquista cristiana, la Alcazaba siguió ocupada como torre de vigilancia por una pequeña tropa castellana, que además utilizó el lugar de la Mezquita como iglesia y lugar de enterramientos. El resto de la ciudad ya estaba desierta, y el abandono definitivo y total debió producirse antes de terminado el siglo XII. Sin embargo, la Alcazaba desde sus inicios tuvo características de fortificación dentro de la propia ciudad: tenía una muralla defendida por torreones, barbacana (antemuralla de seguridad) y entrada con doble puerta a través de un estrecho pasillo en pendiente ascendente. Unas impresionantes medidas de seguridad frente a la propia población. Además, es la única zona del yacimiento que se piensa que estuvo habitada en época romana y visigoda por alguna especie de lugar de culto (Santuario/ Ermita), e incluso antes, ya que han aparecido restos de un pequeño poblado de la Edad del Bronce bajo las construcciones islámicas.

Fuera de la Alcazaba y dentro de la Madina, estaban las diferentes viviendas, de diferente calidad: las más lujosas habrían dispuesto de más de siete u ocho habitaciones con suelo de pizarra, en torno a un patio central (la mayoría eran mucho más modestas). Los materiales encontrados en las excavaciones prueban la presencia de corrales de animales pequeños dentro de las casas, y la probable existencia de “barrios” especializados: tiendas en unas zonas, manufacturas (incluido metal) en otras. También existió otra Mezquita, “menor” que la anterior, pero construida al principio de la existencia de la ciudad; situada en un barrio cercano al Cerro de la Alcazaba. Como toda ciudad musulmana, el trazado de las calles (cuyo suelo es la misma roca del lugar, a veces trabajada) era irregular, aquí todavía más por los desniveles del terreno. Aun así, había una calle principal empedrada que seguramente iba desde la Alcazaba en dirección a la Puerta Sur.

Al no haberse destruido la ciudad, ni haberse abandonado de forma brusca, la mayoría de objetos de valor fueron transportados por sus propietarios. Aun así se ha documentado mucho material cerámico, diferente según la función de cocinar, almacenar, transportar, o conservar, además de objetos con funciones lúdicas (de piedra o ladrillo), como las famosas fichas de juego, o los alquerques (las tres en raya). También objetos metálicos, como clavos y candados, adornos (en hierro); y pulseras, alfileres, y objetos cosméticos (bronce). Incluidos utensilios agrícolas, como piezas de telar, tijeras, hoces, agujas, punteros,... y algunas pequeñas monedas (de bronce), con su leyenda en árabe. Pero sobre todo, restos de material de construcción, como ladrillo o tejas (encima de los restos de las casas derrumbadas).

Fuera de las murallas se extendían los Arrabales, en los que, como en cualquier ciudad hispanomusulmana, se localizaban ciertas actividades económicas y comerciales (el Zoco). También en esta zona se situaban los Cementerios. Vascos tuvo dos: el más importante pero muy mal conservado al Sur de la ciudad, y otro al Oeste. Los enterramientos eran simples fosas de medio metro de profundidad, y ni siquiera todas estaban señaladas al exterior con cipos de piedras. Por supuesto, los cadáveres se colocaban siguiendo el ritual islámico: de costado sobre su hombro derecho, los brazos a lo largo del cuerpo, las piernas dobladas, y mirando al Sur o Sureste. En Vascos, en los Arrabales de la zona Noroeste, junto a una de las Puertas de salida de la ciudad, se sabe que estaban las tenerías, para curtir pieles y cueros; y no muy lejos la zona de lagares.

La cercanía del conocido como “Arroyo de la Mora” (que desemboca en el vecino río Huso), y que rodeaba la ciudad por el Norte, localizó aquí todas las actividades relacionadas con la necesidad de agua. Para ello se construyeron pequeñas presas con las que formar albercas: algunas han sido localizadas. Aquí estuvieron también los Baños Públicos. Este lugar (Hamman) además de social e higiénico, era religioso, relacionado con la purificación imprescindible que un musulmán debía tener para realizar los rezos en la Mezquita. Las excavaciones han terminado por descubrir unas estructuras que combinan piedra, adobe, y lajas de pizarra de la zona; y en las que se localizan las distintas zonas de vestuario, baño frío, templado y caliente. 

Estos son las principales zonas de la ciudad hispanomusulmana de Vascos. Si le ha gustado y desea saber más, y sobre todo ver más, visite el Yacimiento y su Centro de Interpretación, en Navalmoralejo (Toledo).


PARA SABER MÁS:
 • Ricardo IZQUIERDO BENITO, “Aspectos de la vida cotidiana en la ciudad hispanomusulmana de Vascos a través de los hallazgos arqueológicos”, Revista Toletum, 36, 1998. Páginas 191-206.
 • Ricardo IZQUIERDO BENITO, “Vascos. La vida cotidiana en una ciudad fronteriza de Al-Andalus, Toledo, Junta Comunidades Castilla- La Mancha, 1999.
• Ricardo IZQUIERDO BENITO, “La Ciudad Hispanomusulmana de Vascos. Navalmoralejo (Toledo)”, Diputación de Toledo, 2000.


 Entrada principal -exterior- 

Entrada principal -interior-

 Detalle excavaciones

Detalle excavaciones

 Detalle excavaciones

  Detalle de la muralla

  Detalle de la muralla




 Detalle de la muralla

 Entre almendros

Vista alcazaba

 Alcazaba

Entrada alcazaba

 Inscripción en la alcazaba

 Restos de la mezquita

Restos de la mezquita

 Basa en la mezquita

Aljibe de la Alcazaba

 Detalle torre de la alcazaba

 Muela

Detalle empedrado con muelas

 Vista hacia el Huso

 Portillo de los baños

Baños




 Vista Muralla con las sierras Ancha y Buha





miércoles, 30 de mayo de 2018

Comarca de la Jara, 30 de Mayo de 2018


FERNANDO JIMÉNEZ DE GREGORIO


Hace un par de años y en una de nuestras visitas a Belvís nos encontramos de forma imprevista con Fernando Marín, familiar cercano a D. Fernando Jiménez de Gregorio. Aquella oportunidad nos sirvió para volver a la casa de D. Fernando y recordar otras visitas cuando aún vivía.

En alguna de aquellas conversaciones le escuché referirse a nuestra tierra con esta definición entre amarga y tierna “Esta Jara nuestra es dura, pero no puede ser más hermosa”. Si el paisaje determina en parte a quien lo habita, este hombre de carácter  sencillo y afable alcanzó la sabiduría, del mismo modo que un campesino apegado al terruño se afana por lograr la mejor cosecha.
  
Como en años anteriores, este 30 de mayo  volvemos a celebrar el Día de La Comarca de La Jara en homenaje a quien mejor supo situarla sobre el mapa, el historiador D. Fernando Jiménez de Gregorio. Y también como otros años animamos a que Ayuntamientos, asociaciones vecinales de la comarca y medios de comunicación provincial, sumen  sus voces con el fin de que partidos políticos e instituciones escuchen y atiendan, de una vez por todas las demandas de la Comarca de La Jara tan injustamente desatendida y olvidada.

¡Que Viva La Jara Viva!

 NOTA – Las fotos que más abajo os mostramos son las que tomamos en la mencionada visita a la casa de D. Fernando Jiménez de Gregorio.

Al final del reportaje encontrareis también un video especial que para conmemorar este día, hemos dedicado a la arquitectura popular de La Comarca de La Jara.  


















COMARCA DE LA JARA. ARQUITECTURA POPULAR





Las fotografías que componen este video fueron tomadas, por orden de aparición, en los siguientes lugares:
Alcaudete de La Jara. 

Aldeanueva de San Bartolomé.
Aldeanueva de Barbarroya.
Anchuras.
Azután.
Belvís de La Jara.
Espinoso del Rey.
Buenasbodas.
Campillo de La Jara.
Carrascalejo de La Jara.
El Membrillo.
Baños de La Retortilla.
Fuentes de La Jara.
Gargantilla.
Garvín de La Jara.
La Aldehuela.
La Estrella de La Jara.
Mina de Santa Quiteria.
La Nava de Ricomalillo.
Las Herencias.
Mohedas de La Jara.
Navalmoralejo.
Los Navalmorales.
Navatrasierra.
Peraleda de San Román.
Piedraescrita.
Puerto de San Vicente.
Robledo del Mazo.
Sevilleja de La Jara.
Santa Ana de Pusa.
Torrecilla de La Jara.
Valdelacasa de Tajo.
El Villar del Pedroso.



miércoles, 16 de mayo de 2018

Vía Verde de la Jara II




VIA VERDE DE LA JARA II

La Vía Verde de La Jara , con una longitud de 51 Km transcurre entre Calera y Chozas y Santa Quiteria atravesando los municipios de La Jara toledana, Aldeanueva de Barbarroya,  La Estrella de La Jara , La Nava de Ricomalillo, Sevillaja de La Jara y Campillo de La Jara. El trazado se halla jalonado por 18 túneles y  8 viaductos,  entre los que destaca el Puente de Amador (en alusión al ingeniero que lo proyectó)  o Viaducto de Azután que salva el embalse  del mismo nombre y tiene unas dimensiones de 365 m de longitud y 60 m de altura.    

El entorno del trazado es de un gran valor medioambiental, con parajes singulares como son: La finca El Arco, el río Huso, el Valle de San Martín, Río Frío, y La Sierra de Altamira.

La cubierta vegetal que alberga la Vía Verde de La Jara puede considerarse como una de  las más interesantes de la zona Centro-Oeste peninsular, tanto por la diversidad de especies como por su grado de conservación. Predomina el bosque y matorral mediterráneos, pero en geografía tan escarpada surcada por ríos y arroyos también encontraremos  bosques de ribera.  
Se observan los cultivos agrícolas como el secano, el viñedo, el olivar y los almendros. Pero también se encuentran manchas de encinar,  los acebuches, chumberas, enebros, torviscas, espinos, cornicabras, esparragueras y una gran variedad de aromáticas que en primavera tiñen los montes de múltiples colores.

También entre la fauna se halla una importante muestra que habita el bosque mediterráneo, como son el ciervo, el corzo y el gamo. Más de 120 especies de aves, con algunas zonas de especial protección (ZEPA). Destacan el águila imperial, el águila perdicera, el águila real y la cigüeña negra.
Otras especies características de la zona son el zorro, la liebre  y el conejo. Entre los reptiles destacan el lagarto ocelado y la culebra de escalera.

Actualmente La Vía Verde de La Jara se conecta con la de La Vega del Guadiana por el Camino Natural de Las Villuercas, entre la estación de Santa Quiteria y el pueblo cacereño de Logrosán , dando lugar a uno de los caminos naturales más largos del país.

NOTA.- Algunas fotografías muestran paisajes o arquitecturas del entorno cercano a la vía verde. 




Viaducto sobre el río Huso - Campillo de La Jara

Vagón Restaurante- Estación de Pilas

Molino de Tío Avelino

Detalle del Molino de Tío Avelino

Detalle del Molino de Tío Avelino

Detalle del Molino de Tío Avelino

Molino de Los Moreno

 Bando de Grullas

Nido de Tortola

Colmenas en tinada Molino de Río Frio

Molino de El Álamo. Río Huso

Represa Río Cubilar

Aviones tomando barro para construir el nido

Nido de golondrinas en Molino de Río Frío

Espino en flor y Encina

Ranúnculos de agua

Galápago en el Río Huso

Estación La Nava- Fuentes

Palomar en ruinas. La Nava de Ricomalillo

Panorámica hacia las Sierras Buha y Ancha.

Pastoreo

Encinar con jarillas en flor

Clicistas en la vía

Antigua vista de los Baños de la Retortilla- Fuentes

Detalle Baños de la Retortilla- Fuentes

Puente del viejo Cordel de Merinas en el río Huso. Siglo XVI- La Estrella

Corzo

Vista primaveral

Retamas de escoba

Flores de jara pringosa

Almendro florecido

Cortado de la vía

Cortado de la vía

Encinar

Cogujada

Vista del Aldeanueva de Barbarroya

Casa de labranza -  Aldeanueva de Barbarroya
                                      
Molino de Socozón - Aldeanueva de Barbarroya

Calle - Aldeanueva de Barbarroya

Viejo tren - Aldeanueva de Barbarroya

Chozo de piedra

Vuelo de cigüeña

Palomar junto a la vía

Abrevadero - Aldeanueva de Barbarroya

Olivos, chumberas y almendros

Paisaje

Lirios

Pozo - abrevadero

Perdiz roja

Túnel en la vía

Enebro

Senderista

Senderista

Restos construcción obras de la vía

Víaducto de Azután

Río Tajo

Orquidea 

Orquidea

Lavandera

Risqueras de Cabeza del Conde- La Estrella

Bandada de gorriones

Paisaje sobre el que discurre la Vía Verde