miércoles, 15 de enero de 2014

Los Carboneros





                                               Felix Cantalejo descargando leña, años 40




Trato manuscrito



Transcripción del trato


Contrato de carboneros – La Estrella de La Jara.


    En el pueblo de La Estrella de la Jara a veinticuatro Nobre. del año mil novecientos veinticuatro.

    De una parte D. Eloy Cantalejo y Emilio Cantalejo, vecinos de  esta villa, mayores de edad, casados y con su cédula personal y de la otra parte D. Juan Marcos, vecino de Oropesa, mayor de edad y con su    cédula personal, convienen los primeros con el segundo bajo las condiciones siguientes:

1º     Los primeros venden a D. Juan Marcos los carbones del Chaparral, término de esta villa.

2º    D. Eloy y D. Emilio Cantalejo se comprometen en dar a D. Juan Marcos en el mes de Dibre. del corriente año un horno de carbón de encina de ochocientas arrobas puesto en pila.

3º   Y otro horno de carbón de carbón de encina para el mes de Enero del 1925 puesto en pila y otro horno para el mes de Febrero del año 1925 entre los dos hornos mil setecientas arrobas.

4º   Se comprometen los primeros a entregar a D. Juan Marcos un horno para último del mes de Marzo del año 1925de ochocientas arrobas.

5º   Si dichos vendedores dieran quemado el último horno D. Juan Marcos se compromete llevárselo tan pronto esté quemado antes del mes de Marzo.

6º   El precio de cada una arroba de carbón es de una peseta quince céntimos.

7º   El carbón será cogido con pala de reja limpio de tiropardo y zaragalla y demás maleza.

8º   El seraje será pesado un bulto y por lo que pese estas seras se descontará de las demás y pesado de cinco en cinco libras. También se encuentran con el derecho una y otra parte de pesar cinco o siete veces el bultote seraje cuando lo tenga por conveniente.

9º   D. Juan Marcos entrega a dichos vendedores Ciento cincuenta peseta, mismas que se descontarán al primer horno que se coja.

10º  El carbón será pagado a medida que se vaya pesando al precio..(¿Negociado?).

     Conforme una y otra parte y ante los testigos presente, vecinos de esta villa y  firmamos dicha obligación. En conformidad por no saber  Emilio Cantalejo firman los testigos a ruego.

           La Estrella a 24 de Nbre. del año 1924

Firman: Rafael Oliva, Rafael Escamez, Eloy Cantalejo y Juan Marcos.  

      
Recomendamos la película Tasio, del director Montxo Armendáriz

lunes, 13 de enero de 2014

Campillo de La Jara







                


                

    





 


  



                







sábado, 11 de enero de 2014

La Promesa- RUFO


                                     
Antigua vista de Guadalupe



¡Guadalupe! Esa era la palabra mágica que siempre le conmovió. Cuando escuchaba  hablar sobre Guadalupe las orejas le delataban, esforzándose por entender y captar todo lo que se dijera. Su difunto abuelo le inoculó esa pasión obsesiva. Él  había nacido y se había criado allí, y le relataba mil y una historias de su juventud. La libertad casi salvaje en que vivió entre aquellos pedregales, hasta que, muy joven aún,  lo trajeran a La Jara.

Hacía ya ocho años que naciera y todavía no le habían llevado a Guadalupe. Había empezado a considerar seriamente que a este paso, se haría mayor sin poder cumplir la promesa que le hiciera al abuelo antes de morir. Tienes que ir –le pidió-. Recorre aquellas calles empinadas  y marca todas las esquinas en mi nombre.

Si no hallaba pronto perspectivas de ese viaje, se vería obligado a emprender el camino por su cuenta. Era una aventura arriesgada y peligrosa, eso sin pensar en el disgusto que supondría para la familia, pero ya encontraría la manera de llegar. Además,  por el camino –pensó- siempre encontraré alguien que me pueda  ayudar. Por eso, cuando aquella tarde escucho a la pequeña  decir por el teléfono a su amiga que el siguiente fin de semana irían de visita al Monasterio,  un escalofrío le recorrió el espinazo y le puso los pelos de punta.

Los días que faltaban para el viaje los vivió en estado de  excitación contenida, y el sábado no quiso probar bocado antes de salir.

Fue el primero que se encaramó en el seiscientos. Menos mal que en los Guadarranques  hubo una pausa para desentumecerse, porque la emoción le había descontrolado la vejiga.

Atravesaron un mar de encinas entre curvas que se le antojaron interminables. Su ansia por llegar le privó de disfrutar el recorrido.

Cumplir la promesa que le hiciera a su abuelo le llevó todo el día. Recorrió una a una todas las calles del pueblo, y en el viaje de regreso,  agotado, los ojos se le cerraban ajeno a la conversación de los otros. Sentía un gran alivio, pero tenía a la vez una sensación agridulce, decepcionante, pues este Guadalupe no se parecía al  que le describiera el abuelo, no lo encontró acogedor ni entrañable como se lo imaginara.

Poco a poco fue entrando en un estado de dulce sopor. Empezó a soñar con su antepasado al que encontró en un mundo irreal donde solo estaban los suyos.
Al llegar a casa seguía inmóvil en su sitio, y no escuchó cuando la niña le zarandeó y le dijo: Vamos “Canelo”, que ya hemos llegado.

Esta, al ver que no reaccionaba se asustó y entró en casa alarmada:  ¡Mamá, mamá, el perro no quiere bajar! ¡Está como muerto!


                                                
Canelo

miércoles, 8 de enero de 2014

Campillo de La Jara


Campillo de La Jara. José Luis Martín de la 
Torre.

Iglesia: portada principal
El Campillo de La Jara es un pueblo muy característico de esa parte de nuestra comarca que se ubica sobre los pizarrales de las entresierras, en medio del cerco de rañas que abraza a los piamontes de las sierras de Sevilleja y Altamira: una tierra brava, ni muy llana ni muy quebrada, apartada de la suavidad del paisaje y de la bonanza que la cercanía del Tajo da a otros pueblos de La Jara
baja en forma de vegas y regadíos.

La arquitectura tradicional campillana es la típica de la zona, muros de piedra de pizarra trabados con barro e ingenio y mas raramente de tapial, a menudo encalados; los tejados, de teja árabe, suelen llevar un alero corrido de lanchas planas de pizarra que sobresalen largamente de la línea de la fachada, para permitir que las aguas de lluvias rebosen de los muros y caigan a la calle. Esta arquitectura humilde está llena de felices hallazgos, de bellos patios con rincones frescos para el verano y cálidas solanillas para el tiempo fresco quizás con algún pozo de agua frescas, un par de parras para dar su buena sombra y un puñado de plantas cuidadas con mimo; y dentro de su similitud con el resto de la comarca tiene la particularidad destacada de presentar a menudo grandes muros redondeados en las intersecciones de las calles para mejor permitir el giro de los carros. Es cierto que todo eso se ha perdido bastante, tanto por desconocimiento de su propia valía como por la propia humildad perecedera de los materiales empleados; pero ya van siendo muchas las casas que se han restaurado con bastante gusto, o que incluso se han levantado de nueva planta retomando esa sabiduría  popular que no debe echarse en olvido.


 Fuente: Cuadernos de la Jara

           
Iglesia: detalle portada posterior
Iglesia: Retablo




                                                                                                                                                   

                        
                                                                               Patios


                        
              Detalle                                                                        Pozo de un huerto

    
                                                                                                                                                                                                                  
                                                                      Arquitectura popular
                                               
                                                                       Arquitectura en ruinas



                    
                                                                             Casa y olivar



                                                                               Mujeres del Campillo
    


    Mas fotos en:  Imágenes








domingo, 5 de enero de 2014

Campillo de La Jara: El Olivar


Olivar

A Campillo

"Ay Campillo de La Jara"
brote del mejor tempero,
abanico que la aurora
abre olivar a olivar.
Bendita luz plateada
que asciende de rama en rama
y entre vuelos de jilgueros 
y cantos aceituneros
en oro y miel se derrama.





                      

                                                                          Ventanas y Olivos
                      
                                                                       Antiguas Almazaras   


                         
                                                                        Antiguas Almazaras

  
                                                                   Antiguas Almazaras

sábado, 4 de enero de 2014

La Estrella de La Jara: El Olivar

                         


                                 



Oda al Aceite por Pablo Neruda

Cerca del rumoroso
Cereal, de las olas
Del viento en las avenas
El olivo
De volumen plateado
Severo en su linaje
En su torcido
Corazón terrestre:
Las Gráciles
Olivas
Pulidas
Por los dedos
Que hicieron
La paloma
Y el caracol
Marino:
Verdes,
Innumerables,
Purísimas
Pezones
De la naturaleza,
Y allí
En
Los secos
Olivares
Donde
Tan solo
Cielo azul con cigarras
Y tierra dura
Existen
Allí
El prodigio
La cápsula
Perfecta
De la oliva
Llenando
Con sus constelaciones el follaje
Más tarde
Las vasijas,
El milagro,
El aceite.
Yo amo
Las patrias del aceite
Los olivares
De Chaeabuco, en Chile
En la mañana
Las plumas de platino
Forestales
Contra las arrugadas
Cordilleras.
En Anacapri, arriba,
Sobre la luz tirrena
La desesperación de los olivos
Y en la mapa de Europa
España
Cesta negra de aceitunas
Espolvoreada por los azahares
Como por una ráfaga marina
Aceite
Recóndita y suprema
Condición de la olla
Pedestal de perdices
Llave celeste de la mayonesa
Suave y sabroso
Sobre las lechugas
Y sobrenatural en el infierno
De los arzobispales pejerreyes
Nuestro coro
Con
Intima

Suavidad poderosa
Cantas:
Eres idioma
Castellano
Hay sílabas de aceite
Hay palabras
Útiles y olorosas
Como tu fragante material.
No solo canta el vino
También canta el aceite
Vive en nosotros con su luz madura
Y entre los bienes de la tierra
Aparto
Aceite,
Tu inagotable paz, tu esencia verde
Tu colmado tesoro que desciende
Desde los manantiales del olivo.


                     
Refranes:

Aceite y aceituna, a veces mucha, otras ninguna.

Agua y luna, tiempo de aceitunas.

Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.

Para ser Extra Virgen: del olivo a la prensa y de la prensa a la despensa.



Acertijos: El Aceite

De verde me volví negra y me molieron con tino, hasta que al final del todo, de mi hicieron oro fino.

En verdes ramas nací, en molino me estrujaron, en un pozo me metí, y del pozo me sacaron a la cocina a freír.

Nació dentro de olivares, nació en todo su verdor, gruñe mucho con calor, si se envicia da pesares y mancilla a su señor.

Yo frío, yo tuesto y en la cocina tengo mi puesto. 

Yo señor de la cocina soy, y hasta en las ensaladas voy. 





Blanco fue mi nacimiento, después de verde vestí, y ahora que estoy de luto hacen aprecio de mí. 

De blanco nací, de verde me vestí, de luto me cubrí; para dar luz al mundo mil tormentos padecí. 

Blanco fue mi nacimiento, verde fue mi mocedad y ahora me visten de negro para llevarme a enterrar.

Negra por dentro, negra por fuera, es mi corazón negra madera. 

Si al fuego estoy y con agua me salpicas yo te diré quien soy con milanesa y papas fritas.

Tengo esférica figura y a veces prolongada, mi amargor la industria cura y cualquier persona honrada me compra, busca y procura.

Verde fue mi nacimiento y de luto me vestí; los palos me atormentaron y oro fino me volví. 

jueves, 2 de enero de 2014

Pájaros pintados, pájaros cantados












Cantares sobre pájaros en La Jara
                
Parte los granos de alpiste
el colorín con su pico,
parte los granos de alpiste,
así partes tú mi alma
con  las cosas que me dices,
El colorín con su pico. 

*** 
Que canta en la verde oliva,
ese pajarillo madre
que canta en la verde oliva
anda y dile que se calle
que el corazón me lastima
ese pajarillo madre.

***
A coger colorines,
colorinera,
A coger colorines
a la orilla del mar.
A la orilla del mar,
a la orilla del mar,
a coger colorines
colorinera.

* Fuente: Poyo Largo-La Estrella.

*** 
Suspiraba un ruiseñor
En la rama de un ciruelo
suspiraba un ruiseñor
Como se me va la vida
entre canción y canción
En la rama de un ciruelo.

* A. Yuncar