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domingo, 22 de enero de 2017

Belvís de La Jara - Museo Etnológico





Rodrigo Manero y Mª José Arenas


Rodrigo Manero  con Rubén Martín, guía del Museo






Belvís de La Jara – Museo etnológico.
“Otro Mundo – Lo que nos une”.

En el año 2007 el museo etnológico de Belvís de La Jara se vio notablemente enriquecido con la cesión que de su colección privada hicieron Rodrigo Manero y su esposa Mª José Arenas, una colección, que a través de los años, con afición y paciencia, entre  viajes y mercadillos  lograron reunir.

Bajo el título “Otro Mundo – Lo que nos une” se expone el conjunto de características artesanías procedentes de los lugares más diversos del globo, con especial representación de África y América. Dicha colección  comprende, entre otros objetos, tallas, máscaras rituales, herramientas y armas tribales, utensilios domésticos e instrumentos de música.

Además del placer que produce contemplar cada una de las piezas que se exponen, es destacable también su función didáctica. “Otro Mundo – Lo que nos une”  define muy bien el propósito de la muestra. La aparente distancia temporal o cultural que en principio pareciera separarnos, queda superada ante la evidencia de que al hombre de cualquier época y procedencia, siempre le han movido similares sentimientos e interrogantes sobre su existencia en este planeta. Incluso, como demuestra la exposición, queda patente la influencia que el mundo primitivo ha ejercido  sobre nuestro  arte moderno.

- Al final de este reportaje podréis ver el video que  sobre dicha exposición hemos montado. La canción “Diarabi” que acompaña las imágenes  está interpretada por Ami Koita, una magnífica cantante folk de Mali.

Nota: El museo contiene además de la muestra “Otro Mundo – Lo que nos une” otra interesante exposición sobre artesanías y oficios desaparecidos del propio pueblo de Belvís, y para visitarlo solo hay que contactar con el Ayuntamiento.  





domingo, 7 de febrero de 2016

Belvís de La Jara - Hospital de Sanidad Militar. Año 1937


DIARIO DE HOSPITALIZACIONES Y CONSULTAS DEL HOSPITAL DE SANIDAD MILITAR DE BELVÍS DE LA JARA. Año de 1937.

Por Francisco López de Castro y Beatriz López Durán
























Este artículo está basado en el “Diario de hospitalizaciones y consultas del hospital de Sanidad Militar de Belvís de la Jara”, en su día escrito por el Dr. Francisco López Paredes, a cuya memoria va dedicado este escrito. Se trata de un cuaderno de tapa dura, de 16 x 22 cm, como el que muestra la imagen, con 62 páginas manuscritas, conservado en el domicilio familiar de los autores.

Durante la Guerra Civil (1936-39), Belvís contaba con unos 4.500 habitantes, siendo uno de los núcleos de población más importantes de la comarca de La Jara. Había por entonces dos plazas de médico de la Beneficencia en Belvís, una de las cuales ocupaba, desde 1910, Francisco López Paredes, natural de Aldeanueva de San Bartolomé (Aldeanovita). El Dr. López Paredes, colegiado nº 87 del Colegio Oficial de Médicos de Toledo, había sido discípulo de D. Santiago Ramón y Cajal y compañero y amigo de Gregorio Marañón y Posadillo, perteneciente como él a la promoción de 1909 de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y con el que mantuvo una relación de amistad y un intercambio de correspondencia hasta su fallecimiento en el año 1950.
                                                                                                                                                  Francisco López Paredes

Respecto a la contienda militar, podría decirse que La Jara fue “tierra de nadie”, con sucesivos ataques puntuales de ambos bandos, hasta que fue finalmente dominada por el bando Nacional a finales del verano de 1938.


En el año que nos ocupa, 1937, tuvo lugar la campaña militar franquista que pretendía acceder a Talavera de la Reina desde tierras cacereñas por la comarca de Campo Arañuelo (Navalmoral de la Mata), próximo a la comarca de La Jara. En la zona, distribuida en varios de nuestros pueblos (Alía, Puerto de San Vicente, Aldeanueva de Barbarroya o La Nava de Ricomalillo, donde estaba su cuartel general), se estableció en 1937 la 62 Brigada Mixta o “Regimiento de Campesinos de Toledo”, comandada por el Mayor Orencio Labrador Maza, por entonces alcalde de su pueblo, Puente del Arzobispo. Este hombre era un jornalero que extendió la organización campesina para la provincia de Toledo, llegando a ser secretario provincial de la Federación de Trabajadores de la Tierra y candidato del PSOE por Toledo en las elecciones generales de 1936. Al comenzar la sublevación militar organizó el Regimiento de Campesinos de Toledo. Tras estar exiliado en Londres recaló en Venezuela, donde falleció en 1958.
                                               
Orencio Labrador Maza

La 62 Brigada Mixta estaba formada básicamente por soldados de la comarca de La Jara y del valle del Tajo, y permaneció en la zona hasta su traslado al frente de Aragón en 1938. La única operación bélica de cierta importancia en la que participó la brigada durante su estancia en el inactivo frente del Tajo fue un infructuoso ataque a Oropesa, entonces en manos del bando Nacional.

Imagen de un Hospital de la época

La relativa proximidad al frente hizo que se montara en Belvís (y al parecer también en La Nava de Ricomalillo) un hospital de Sanidad Militar u hospital de campaña, ubicado en la misma plaza del pueblo. Lamentablemente, no se conserva información alguna en los archivos municipales sobre este pequeño hospital ni sobre el personal que lo atendía, del que el diario no da cuenta alguna. Posiblemente, por ser autor del mismo, el Dr. López Paredes pudiera haber sido el responsable del mismo, junto con el otro médico de Belvís, D. Ceferino Ramírez Cabello, natural de Aldeanueva de Barbarroya. 
Según el diario, el hospital inició su actividad el 17 de enero de 1937. La última alta registrada está fechada el 12 de enero de 1938, prácticamente un año después de su puesta en marcha.
El diario recoge un total de 105 hospitalizaciones y 44 consultas. Como se comentó antes, se trataba de un frente poco activo, lo que explica el reducido número de pacientes atendidos. Por sexos, once de las consultas (una cuarta parte) fueron realizadas por mujeres, mientras que éstas sólo representan el 3,8% (cuatro) de las hospitalizaciones. Aunque algunas eran milicianas, la mayoría eran vecinas de Belvís o pueblos cercanos. La media de edad de los pacientes hospitalizados es ligeramente menor que la de los vistos en consulta (26,8 vs 29,8 años).  
Respecto al tipo de paciente, hay 36 civiles, 100 soldados, 5 suboficiales y 3 oficiales. Como curiosidad, dos casos figuran como “evadidos”. Por provincias, la mayoría procede de Toledo (91 pacientes), le siguen Cáceres (24), Badajoz (15), Ciudad Real (9), Asturias (2), Albacete (1) y Ávila (1).

La mayoría de las consultas se concentran entre los meses de enero y abril, mientras que las hospitalizaciones lo hacen entre enero y agosto.
Respecto a los motivos de consulta, la primera causa eran las lesiones traumáticas (30,9%) –en su mayoría heridas por arma de fuego-, seguidas de enfermedades de la piel (21,4%), del aparato digestivo (11,9%), osteo-musculares (9,5%), respiratorias (9,5%) e infecciosas (4,8%).
En cuanto a las hospitalizaciones, destacan las enfermedades respiratorias (34,3%) –dentro de ellas figuran varios casos de tuberculosis y neumonía-, lesiones traumáticas (21,9%), enfermedades digestivas (13,3%) e infecciosas (11,4%). Se atendieron algunos casos de malaria, gonorrea, fiebre tifoidea o encefalitis. No consta ningún fallecimiento.
Respecto a los tratamientos utilizados, la mayoría eran curas locales, y hay poca información en el diario sobre los fármacos empleados, aunque el “arsenal” terapéutico era muy, muy limitado por entonces: Bardanol (extracto de las raíces de bardana o garduña) para la forunculosis; Inotyol (sulfoictiolato de amonio) o pomada de Zumenol (¿?) para las dermatitis y eccemas; Neutralón (antiácido a base de silicato alumínico); Salivenal inyectable (¿?), para un caso de “reumatismo”; diuréticos, en un caso de nefritis; Aspirina, balsámicos y expectorantes, en cuadros catarrales; Septiceminí (¿penicilina?), en el caso de una niña diagnosticada de encefalitis; antitoxina diftérica; Orosanil (aureotiosulfato de quinina), usado en el tratamiento de la tuberculosis pulmonar por entonces; insulina o tónicos y reconstituyentes. A la vista de los recursos disponibles entonces, no cabe más que reconocer las dificultades a las que se enfrentaban y el mérito que supuso, para unos médicos rurales, realizar su labor en esas condiciones y, además, en un contexto social como el de la Guerra Civil.
Para concluir, aunque entre dentro del enorme y trágico anecdotario de nuestra Guerra Civil, comentar que al trasladarse la 62 Brigada Mixta, en enero de 1938, a otro frente más activo, sus mandos quisieron llevar consigo al doctor López Paredes. Para evitarlo, se presentó voluntario para ir con ellos su hijo, Francisco (“Paquito”) López López, estudiante de último curso de Medicina, quien fallecería en el frente de Lérida en marzo de ese mismo año.
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Aprovechando que con el artículo anterior ha entrado - aunque de forma excepcional -  en nuestro blog  el tema de la Guerra Civil Española, os traemos esta galería de fotos en  formato video. Las imágenes son de tal contundencia, que independiente de cualquier ideología, nos mueven a ponernos en contra de cualquier guerra. 








martes, 24 de noviembre de 2015

Olivares de Belvis






Olivares de Belvís.
Alfonso Yuncar.

Belvís venero y lagar  
De olivos tupidas lomas
Cantar que canta  el vareo
Y tordos y mirlos pregonan
De olivar en olivar.

Mar ondulante y  tranquila
Que se estremece y derrama
Sobre las desnudas gredas
Con destellos esmeraldas
Y espumas  que el aire riza.

Fecundo y negro aguacero
Contra tendidos telones
Sueño que cuajó el empeño
Inclemencias y sudores
De estirpes de aceituneros.

Belvís fragante de aceite
Valiente paz conquistada
Luz  que inunda los lagares
Despensas zafras y cántaras
Gloria en lozas y sartenes.









































































Aquí os dejamos el video "Apañando aceitunas" del grupo Folkeando.





jueves, 5 de marzo de 2015

Belvís de La Jara III



“Caminos polvorientos
lomas plateadas, campos que serpentean
interminables llanuras solitarias
¡ la Castilla sin fin que amarillea !

Antonio Machado


Pero hay otra Castilla más humilde
más olvidada, menos abierta
donde está cercenado el horizonte
por curvados montes, por erguidas sierras
donde apenas la llanura se descubre
y abundan las barrancas y roquedas.
La Castilla de los ojos esmeralda
que mira en derredor quebrada y seria
con el vientre inclinado hacia los cielos
cobijo de pastores y poetas.
Es la otra de páramos rojizos
y de cumbres de enceradas crestas
la de vivos colores arraigados
donde el verde esmeralda no se apea.
La Castilla del silencio y soledades
la que solo es hollada por las fieras
la de oscuros y viejos encinares
curtida por sequías y asperezas
por soberbios riscos coronada
donde un campo sin fondo culebrea
picachos que oteando en las alturas
vencidos al cabo se descuelgan.
La Castilla de la esquila y el berrido
cuya música enraizada te embelesa.
Decrépitos y toscos labrantíos
entorno a ti se asientan;
ausente ya de vida
los pardos caseríos hoy sestean
tan pobres, tan heridos
como la abrupta y ondulada tierra.
¿Quién cantará la grandeza de tu nombre
humilde, a pesar de tu belleza?
¿Y quién descubrirá aquellos caminos,
caminos de esperanza que te pueblan?
¿Qué madrigales que nunca te dijeron
alegrarán tu desnudez sedienta?
¿Qué piropos a tu verde de esmeralda
darán la nota escueta?
¿Quién buscará tus horizontes sin mancilla
la paz de tus aldeas
los ricos olores de tus campos
de esta nuestra Castilla, la Jareña?
La Castilla de la quiebra  y el rodeo
de la áspera y pedregosa cuesta
vestida por chaparros y quejigos
por jaras, tomillos, madroñeras…
la de rañizas tierras agrietadas
menos castellana que extremeña
de campos desgarrados pizarrosos
¡La Castilla arrinconada y cenicienta!
Más ¿quién rezará mudo y absorto
la oración no descubierta?
¿Y quién poetizará la melodía
que en tu interior alientas?
Quisiera libar de tus preciados dones
y que las notas que guardas afluyeran
gozar de tu luz y tus perfumes
cuando te orla la osada primavera.
Cuando te pones el vestido blanco,
¡Entonces eres la Castilla reina!


Viejo lagar de Fernando Martín, en restauración:





























Tejar en ruinas de Eusebio Peño:





















Paisajes: